NO QUIERO CAER EN LOS TÓPICOS

No quiero caer en los tópicos, tampoco  repetir  la “literatura” sobre la importancia de la expresión oral: escuchar y  hablar. Mi reflexión sobre el uso de  la comunicación oral en las aulas tiene mucho que ver con la idea de dialogicidad. Una alumna me interpeló-con palabras un poco más gruesas que las que escribo- cuando, aparte de ser su  profesor, me tocó ser jefe de estudios del  IES Mungia “Mira, eso del diálogo igualitario y tus explicaciones sobre las falacias y la importancia de  los argumentos válidos  está  muy bien…Sí, pero  yo le he dicho a un profe que usa a menudo la falacia “ad baculum” y “ad misericordiam” y me ha dicho que eso no sirve para nada y menos con él… “Habría sido interesante que, alguna vez, esa alumna hubiese tenido la posibilidad de establecer diálogos igualitarios en su casa, en su escuela”.

Esta anécdota ejemplifica  parte de nuestra contradicción educativa. En primer lugar, el aula es un recinto donde se construye una realidad inexistente en la comunidad (Lemke).En segundo lugar, con la expresión oral podemos caer en los errores pedagógicos en  que caímos  con la expresión escrita o con la literatura.  Una rápida ojeada de algunos manuales,  nos advierte de que    todo se puede reducir a  teoría de la expresión oral formal- la cortesía, teoría de los elementos no lingüísticos de la comunicación oral, los actos de habla- o al aprendizaje de estrategias para ser un buen comunicador. Apenas   encontraremos nada sobre el diálogo como elemento fundamental para comunicar, para convivir, para llegar a acuerdos, para transmitir sentimientos e ideas, para conocerme, para aprender. Se da por supuesto que existe en las aulas, en la vida, porque estamos todo el día hablando y escuchando, pero no es éste el diálogo al que nos referimos, y es necesario saber de qué diálogo hablamos.

Siguiendo a  Freire, se trata de que seamos sujetos de nuestros  aprendizajes, conocimientos, sentimientos y no objetos. Es importante aprender las estrategias comunicativas orales formales, sin duda; pero  es imprescindible que  éstas sean solo medios  y no el fin de la comunicación o del aprendizaje ¿qué sentido se puede dar al diálogo en las aulas que no suene  a simple currículo? ¿Hay que resignarse sólo a oír conferencias con Power Point, a repetir lo que otros dicen sobre los libros ; y a no vivir, sentir y compartir lo que descubrimos, leemos, sentimos?¿no se  necesita una   teoría comunicativa importante para dar sentido a nuestras experiencia dialógicas en el aula? Yo creo que sí y así lo han defendido investigadores como Freire, Macedo, Wells, Habermas, Flecha, Sen, Lemke…

Nosotros llevamos  siete años intentando aunar en nuestras aulas de ESO y de Bachiller el aprendizaje instrumental con el igualitario  a través de las tertulias literarias dialógicas  de los clásicos. Nuestras lecturas se enmarcan  en  el  Proyecto de Comunidades de Aprendizaje. En ellas participan personas que no forman parte del aula (bedeles, escritores y escritoras, otros profesores y profesoras, padres y madres, universitarios en prácticas) y con una metodología sencilla tratamos dar sentido a la lectura, de construir un espacio igualitario donde consensuamos las ideas con argumentos válidos. Abrimos, por tanto, el aula a otras personas  con  otra inteligencia cultural, procuramos aumentar las interacciones para que el aprendizaje sea mejor, aprendemos a  argumentar y contrargumentar y, en todo, vamos descubriéndonos y descubriendo al otro a través  de los clásicos y otros autores  Chaucer, Rojas, Lazarillo; Shakespeare, Kafka…Pablo García Casado ,Erick Hackel, Kirmen Uribe, Luis Sepúlveda …Poco a poco… Suena a utopía pero no lo es, se puede hacer, se habla, se escucha, se da sentido a lo que hacemos, se comparte, se transforma. Mi alumna hubiese tenido en estas aulas una posibilidad para realizar otro tipo de aprendizaje.

Así pues, cuando hablamos de desarrollo de la expresión oral en las aulas,  pensamos que a través de esta filosofía dialógica las aulas, las personas, nuestra concepción de comunidad escolar, nuestras metodologías se transforman, y aprendemos a hablar, escuchar, compartir.

Antxon González

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Una respuesta a “NO QUIERO CAER EN LOS TÓPICOS

  1. ¡Gracias Antxon! La verdad es que vuestra experiencia es muy ilusionante porque implica a los adolescentes en la aventura de leer clásicos y les da voz en una sociedad en la que, a menudo, sólo cuentan como consumidores. Me encantó conocer a vuestros alumnos y ver cómo hablaban de su experiencia lectora como algo que les había cambiado la vida.

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